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Las opiniones contenidas en estos puntos de vista, son responsabilidad exclusiva de los autores de las mismas, y no tienen que representar necesariamente la posición del resto de los miembros de la Junta sobre los temas tratados.


 


nov./2017


PUNTO DE VISTA  por Carlos Martínez Navarrete. IGME. Vocal del Club del Agua Subterránea (CAS)

La protección del agua de consumo humano es aún insuficiente

Es prioritario garantizar la calidad del agua subterránea empleada para consumo humano al ser un elemento fundamental del abastecimiento, especialmente en las poblaciones de menor tamaño. Para alcanzar este objetivo se requieren actuaciones en cuatro aspectos críticos.

La legislación debe priorizar las medidas de protección preventivas, establecimiento de perímetros de protección y zonas de salvaguarda, revertiendo los cambios legales que limitan su aplicación a las masas de agua declaradas en riesgo de no cumplir los objetivos de la Directiva Marco del Agua.

Compatibilizar la extracción del recurso con la actividad socioeconómica de una región, de un modo sostenible, requiere medidas de ordenación del territorio, como la cartografía de actividades permitidas, que contemplen la carga contaminante asumible en cada zona en función de las características del acuífero en que se enclavan las captaciones. El sistema de ordenación del territorio con esa premisa debe ser además fácil y claramente implementable por las autoridades autonómicas y municipales.

En zonas ya fuertemente degradadas la consecución de este objetivo puede ser ya inalcanzable o en el mejor de los casos puede conllevar un elevado coste para revocación de autorizaciones y licencias y otros asociados.

La protección del agua empleada para consumo humano puede abordarse, cumpliendo los requerimientos de la DMA, conforme dos opciones: i) partiendo de la protección del entorno de cada captación individualizada, estableciendo perímetros de protección con un conocimiento preciso de hidrogeología y parámetros hidráulicos característicos de dicho entorno, o ii) delimitando zonas de salvaguarda en la masa de agua subterránea.

Es importante resaltar que la metodología para ambas opciones de gestión está disponible, si bien es importante aplicar la más adecuada al medio captado, con los datos requeridos por el método seleccionado para obtener resultados con suficiente fiabilidad.

Hay que resaltar lo inapropiado que resulta cierta tendencia a utilizar herramientas complejas, cada vez más precisas, pero sustentadas en datos hidrogeológicos de hace décadas, escasamente contrastados y sin actualizar, por lo que es necesario también un esfuerzo técnico y económico para incrementar el conocimiento de los acuíferos en aspectos básicos como son los parámetros hidráulicos y su distribución en los acuíferos.

Por último señalar que la implementación de la protección del agua de consumo humano en el primer ciclo de la Planificación Hidrológica 2009-2015 ha sido claramente insuficiente (captaciones contempladas, metodología empleada para su protección, conocimiento hidrogeológico del medio captado y sus parámetros hídricos representativos en las formulaciones empleadas) y se han producido pocos avances respecto al mismo en el segundo ciclo 2015-2021 por lo que es prioritario subsanar carencias como las reseñadas en las próximas etapas de implementación de la DMA.

 


sept./2017


PUNTO DE VISTA por
Juan José Durán Valsero. IGME. Vocal del Club del Agua Subterránea (CAS)

Una mirada crítica al pasado: aprendiendo de los aciertos y errores en la explotación de las aguas subterráneas en Madrid

Madrid siempre ha sido un referente, para lo bueno y para lo malo. También en el ámbito de las aguas subterráneas, el pasado relativamente reciente de este territorio central ibérico presenta algunos hitos en su investigación y explotación sobre los que conviene hacer algunas reflexiones, e intentar sacar algunas conclusiones. Lo haremos fijando la mirada crítica en cuatro momentos singulares de los últimos 200 años.

El primer hito hidrogeológico fue la construcción del famoso pozo de Mateu, en un momento de pleno auge de los pozos artesianos por todo el territorio nacional. Realizado en 1856 en pleno centro de la villa de Madrid fue un fracaso sonado, debido a la falta de información geológica e hidrogeológica, y conllevó un fuerte desprestigio inicial a las capacidades del acuífero de Madrid de suministrar agua para los diferentes usos, pese a que tradicionalmente Madrid había mantenido el suministro hídrico a través de los famosos viajes de aguas subterráneas, de posible herencia árabe.

El segundo hito hay que situarlo en las primeras décadas del siglo XX. Un ingeniero agrónomo italiano, Rafael Janini, adscrito al Patrimonio Real, llevó  a cabo un plan de sondeos artesianos en torno al Palacio del Pardo, por encargo del rey Alfonso XIII, para el desarrollo agrícola de la zona, empleando  por primera vez en España una tecnología revolucionaria de perforación de sondeos: la rotación con circulación directa de fluidos. En este caso, con la asesoría del Instituto Geológico y Minero, el plan se convirtió en un rotundo éxito. Las aguas subterráneas de Madrid volvían de nuevo a ocupar el primer plano de la actualidad. Tanto, que hasta se editaron postales conmemorativas de los sondeos surgentes.

Pero no hay dos sin tres, el siguiente hito volvió  a traer la desgracia a las aguas subterráneas de la cuenca de Madrid: en el año 1928, el IGME llevó a cabo un sondeo de gran profundidad (más de 1000 metros) en Alcalá de Henares, que aunque encontró agua subterránea, resultó ser de mala calidad debido a las litologías evaporíticas implicadas. De nuevo, la maldición de las aguas subterráneas caía sobre Madrid.

Afortunadamente, en  el cuarto momento de esta historia, ya en la parte final del siglo XX, el Canal de Isabel II, con la colaboración de algunas universidades madrileñas, consiguió situar a las aguas subterráneas de Madrid en el lugar que les corresponde, con la ejecución de un número importante de sondeos de excelente calidad en cuanto a su ejecución y su rendimiento, que permiten la existencia de un robusto sistema de abastecimiento a la ciudad de Madrid, basado en el uso conjunto de las aguas superficiales y subterráneas. Errores y aciertos de la historia hidrogeológica reciente, con final feliz.

 


junio/2017


PUNTO DE VISTA por Antonio Pulido Bosch. Catedrático. Vocal del CAS.

Las áreas costeras, las sequías y las desaladoras

Las áreas costeras españolas y muy especialmente las mediterráneas son muy vulnerables a las sequías, con el agravante de que los intentos de mantener el ritmo de las explotaciones de los acuíferos litorales suele desembocar fatalmente en la intrusión marina local o generalizada, agravando el problema, ya que su solución requiere mucho tiempo. Turismo y agricultura extensiva se unen y magnifican en los períodos más secos. Siempre me llamó mucho la atención el mapa elaborado por el IGME en el que se indican con flechas de colores las áreas costeras con intrusión marina localizada o generalizada, constatando que había pocos lugares que no estuvieran señalados.

Las plantas desaladoras aportaron la solución tecnológica a tan grave problema socioeconómico, frecuentemente olvidado tras el período húmedo subsiguiente. Y lo que es más grave, el elevado coste económico –energético- que lleva aparejado el rechazo al uso del agua desalada, especialmente en agricultura, con el argumento de que no es abordable, ha permitido que en muchos casos se hable del efecto perverso de esta solución tecnológica, que en lugar de reducir los bombeos, los aumenta. Si tomamos como ejemplo Andalucía, ninguna de sus 9 plantas funciona a pleno rendimiento y dos prácticamente no funcionan.

Entiendo que además de ir aumentando la eficiencia en el uso del agua, el futuro deberá pasar por la reutilización en regadío de las aguas residuales urbanas tras su tratamiento terciario y desinfección, y un mayor uso urbano de las aguas desaladas. Paralelamente, es imprescindible una decidida apuesta por las energías renovables que permita reducir la factura energética, tan sobredimensionada en nuestro país si la comparamos, por ejemplo, con los Países Bajos. Y eso que a horas de sol nos ganan pocos países.


mayo/2017


PUNTO DE VISTA por Gerardo Ramos González. Vocal del CAS.

Nadie dice la verdad al gran público.

Por supuesto que hay que ir evolucionando a métodos más eficientes, seguros y menos contaminantes en la generación de energía pero…El movimiento ecologista que tanto bien está haciendo por este planeta, en ocasiones me exaspera. Hay un desprecio supino al estudio y reconocimiento. En lo referente al estudio de recursos se ha llegado a impedir trabajos de campo que ni siquiera están relacionados con el fracking...no sea que tengamos un terremoto. Recientemente se ha hablado de un gran descubrimiento de Repsol en Alaska. Sólo ha producido tristeza en ciertos ambientes. Simultáneamente ha habido un terremoto de intensidad 4 en la escala de Richter en Navarra...esperemos que no traten de relacionar ambas cosas.

Los ecologistas no explican claramente su postura y nadie les afea que no digan la verdad, esto es que lo que pretenden es que no se utilice ningún combustible fósil, sea cual sea su procedencia. Lo que hacen es atacar con fuerza al fracking porque lo consideran un punto débil. Deberían explicar a los ciudadanos cómo van a calentarse en el futuro, como van a producir en una situación de pobreza energética. Deberían decirles que quieren prohibir el uso de los vehículos que utilizan combustibles fósiles. ¿Los eléctricos?,...bueno, por ahora se podrían permitir, aunque la electricidad que los mueve también hay que producirla. Hay un "Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria". No es necesario explicarlo mucho. Pero propugnan la extinción de los humanos mediante el compromiso de no tener descendencia. Quizás todo acabe en la castración de recién nacidos.

Los políticos, que únicamente buscan el voto en estos tiempos populistas, toman decisiones  contrarias a lo indicado por los técnicos. Y qué decir del temor que se extiende entre los funcionarios. Pocos entienden la incertidumbre del subsuelo, la incógnita minera. El estudio del subsuelo, comparable al estudio del cuerpo humano por parte de la medicina sigue métodos indirectos muy paralelos. Es de esperar que no se prohíban los escáneres como se prohíben pruebas geofísicas sísmicas.


marzo/2017


PUNTO DE VISTA por Fernando López Vera. Vicepresidente del CAS.

Como todos los años la ONU,  el día 22 de marzo con la celebración del “Día mundial del agua”, nos invita a reflexionar sobre la conservación y el desarrollo de los recursos hídricos, apelando a la puesta en práctica de las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 de la Agenda 21.

En este contexto no está de más recordar que de 699 masas de agua subterráneas consideradas, según evaluación de los organismos de cuenca, 259 presentan algún riesgo (puntual, difuso o por intrusión) por contaminación química y 164 por extracciones excesivas. Todo señala como causa de ello a una deficiente gestión, pero profundizando más es estas causas, nos encontramos una normativa obsoleta, una administración estructurada para fomentar el desarrollismo y una inercia generalizada para mantener viejos estatus.

No es necesario inventar nada nuevo para acelerar la reversión de la situación de deterioro de las masas de agua subterránea, existen numerosas tecnologías maduras, como la recarga de acuíferos, sofisticados métodos de control y la tan traída y llevada gestión integral de todos los recursos hídricos, superficiales y aguas regeneradas.

Resulta descorazonador que problemas bien diagnosticados en la gestión del agua y con herramientas disponibles, veamos transcurrir los años sin una solución más eficaz.

 

 

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